viernes 27 de marzo de 2009

It´s time

Y si se mira la mitad llena de la cosa se puede decir que quizá esto era lo que se necesitaba para ponerse en movimiento. De todas maneras mucho más ya no iba aguantar así .... así, digo jugando a la parásita. Es que era lindo jugar a la parásita acá. Es tentador, es encantador. Es que sste acá la hizo crecer mucho a la parásita. Pero en fin, se ve que cuando la parásita se enuentra sin objetivos internos o externos para ocupar su tiempo y sin amigos ..... la cosa ya se pone complicada y entonces, entonces ya es hora de que la Srta Parásita busque la forma para mandarse a mudar.

lunes 9 de marzo de 2009

Tricota de esperas

La Srta Tesista espera. Sí, se come las uñas y espera. En realidad no se las come ... "es que quién puede comérselas?", piensa mientras escupe la partecita que se arrancó del meñique.
La Srta Tesista espera. Espera que la llamen. Espera con las mismas ansias con las que la Srta Roja esperaba de pendeja a que la llamara algún Él. Entonces levanta el tubo y sí, tiene tono.
La Srta Roja ya no espera, o al menos no como antes. Será que es verdad eso que dicen de las chicas de 30, eh?. Eso de que son como más decidas o preguntonas. O quizá sea que tienen menos tiempo para perder o que ya pasaron por eso antes. O tal vez sea que ya les importa 3 carajos lo que puede pensar tal o cual susodicho. La Srta Roja no tiene 30 todavía, pero no le falta tanto tampoco.
La Srta Roja ya no espera. O al menos no espera a nadie que no sea ella misma. Esa es la única espera que hoy le vale la pena.
Tortuga Flora espera. Espera de colores y brillantinas. Espera de minita, de cosas de minitas .....
Tortuga Flora espera entre albañiles y materiales, y pone plata, plata y más plata. Pero no le importa.
La Srta Tesista se muere porque la llamen, no aguanta más. La Srta Roja está acostumbrada a esperar y aunque la espera a veces jode, ya sabe como pilotearla. Tortuga Flora juega al vaivén, todavía no decide si está harta de esperar o no.

lunes 2 de marzo de 2009

Asilo económico

Visto y considerando que toda mi plata se estaba yendo (y se va, así como agua) en venecitas de colores, pastina, pinceles, porcelanattos y etcéteras, decidí impulsivamente aceptar la tan generosa oferta de mis progenitores de vacacionar a unas cuatro o cinco cuadras de la Varese sobre la avenida Colón.
Y entonces, fue así que el jueves a la madrugada llegué a "la Feliz". Años, unos 20 ponele, que no iba a visitar las tierras del Sr Havanna. Años unos 15, ponele, que no vacacionaba con mis padres. Años, unos 5 ponele, que no vacacionaba con otro ser que no fuera yo misma y los ocasionales sujetos que después aparecen en las fotos y que son identificados como "el africano ese que conocí por la calle" o similar.
Sí, ya lo sé. Lo mío fue un suicidio. Pasé de la soledad absoluta sin concesión alguna más que las que me hiciera yo a mi misma a estar 96 horas con mis padres y mi hermano adolescente en la playa sin escalas ni medias tintas ..... Sí, ya sé que estoy loca .... pero recuerden estas dos tentadoras palabras: ASILO ECONÓMICO.
Así que el jueves por la mañana empecé mi peripecia fliar que incluyó cenas afuera tooodas las noches con un límite de UNA gaseosa o agua por comida (sí como cuando era chica), excursiones como nunca en la vida, caminatas, un poco de playa, algún que otro berrinche (porque claro, en esta obra yo trabajo de hija, así que se me permiten), un adolescente que adolesce (y me ahce adolescer) y una pareja de padres a la que vi más tiempo en tres días que un mes entero viviendo en la misma casa. Porque claro, lo que no te avisan pero que viene con el combo, es que una cosa es vivir con alguien que ves 10 mins a la mañana y una o dos horas a la noche y otra muy diferente es pasar unas 60 horas tooooodas juntas en cuatro días .....
Pero bueno, de la experiencia antropólogica de la vida en el clan de la Flia K reducido a 4 miembros, es que se pueden sacar algunas conclusiones (o reafirmar lo que ya sabíamos):

1- Definitivamente NO soy una chica de playa. Yo no entiendo la cultura playística. No comprendo la fascinación de la gente que carga mochila, bolso o simil lleeeeeeno de cosas: que bronceador, que galletitas, que mate, que bebida, que sandwiches de milanesa, que lona, que pareo, que sombrero, que , que, que. Que sillita, que sombrilla, que parecen mulas de carga hombre! Menos entinedo a la arena. Si alguien conoce el secreto placer de estar en un lugar lleno de gente en el cual el piso irradia y refleja el calor más que ningún otro lugar en la tierra, exceptuadno los desiertos, a las tres de la tarde con 32º a la sombra que me lo explique. Tampoco entiendo el placer en jugar a la milanesa y enarenarse hasta las orejas. Como así tampoco el concepto de meterse al mar por más de cinco minutos seguidos. Digo, será divertido un ratito saltar un par de olas y bla .... pero ahora, estar una hora haciendo lo mismo, tragándose esa agua salada y llena de pises (vaya a saber una de quién) que lo único que hace es darte sed..... sencillamente todavía no resultó inteliginble a mis capacidades lógicas e intelectuales.

2- Tampoco soy una chica Animal Planet. Definitivamente el apareamiento del pingüino de Magallanes, de la tortuga orejas rojas o de lo que fuera me importan un comino y me aburren. Así que la próxima vez podemos ahorrarnos el dinero del Aquarium (y con eso comprarme una remerita, ponele) y podemos dirigirnos al puerto a comprar boquerones y sardinas en aceite con limón para comer con pan y dejar de mirar a los lobos marinos por más de dos minutos puesto que ........ NO HACEN NADA! Más que asolearse y emitir algún sonido de tanto en tanto.

3- De vacaciones comparto un curioso patrón con el resto de casi toooooooooda la especie humana. En el lugar en el que el cuerpo del Hombre o la Mujer se encuentra más expuesto, es decir la playa, una no hace más que comer como si no volviera a hacerlo nunca más y así se llena (y va llenando a su cuerpo) de porquerías. Esta paradoja en la que me encontré envuelta, la observé desenvolviendo el papel de Augustus de mi torta de dulce de leche. Previamente había comido sorrentinos a los cuatro quesos. Y las noches anteriores siempre, pero siempre las había terminado con mi amigo el pote de helado armada de la inseparable cucharita en la mano.

4- Aceptémoslo. Me gustan algunas cosas de nena ñoña. Aceptemos que ni bien me saqué el pasaje me metí en la página de la ciudad y busqué que museos había. Aceptemos que lo que más me gustó fue Villa Victoria, la casa de Victoria Ocampo. Aceptemos que me gustan las novelas como la vida de las Ocampo.

5- Y por último concluyamos que un poco de vida fliar está bien ..... pero que ahora me dieron unas ganas locas de irme a Mendoza en Septiembre u Octubre sola a visitar hostels y a conocer desconocidos que aparezcan formando el paisaje de mis fotos.